domingo, 31 de mayo de 2009

Mono Blanco - Matanga

Mono Blanco - Matanga (2007)

Matanga dijo la changa. Y aquí están los monos de aprovechados robando la atención del respetable que colma las gradas y recupera el zapateado festivo de un fandango cual si fuera el puerto de Alvarado (copla cortesía de Eliseo Vega).



Allí está el tal Gilberto Gutiérrez clamando el acento jarocho a más no poder. El encanto del sonero es su don de palabra improvisada; van y vienen las mordaces y jocosas alegorías de música que se ha deshecho de la etiqueta de folclor colorido, de ese que tanto le gustaba a Luis Echeverría. Hoy los jóvenes visten de guayabera y untan sus pies en huaraches sin temor a ser retrato de monografía escolar de los setenta. Gilberto entona el instrumento y señala lo mismo al fisgón político, al oportuno social y al pérfido irredento.

“Malhaya quién me dio a mí
Tanto amor para quererte
Ya puedo tomar resuello
Ha terminado el dolor
Huella queda de lo que fue bello
También atormentador
Hoy sabemos que no fue un error
No habernos cumplido aquello”.

Y a esta ciudad chilanga llegan los monos acompañados de La Cofradía de San Antonio. Sones de la costa veracruzana exudados con ritmos del Caribe. He aquí la tercera raíz del mexicano, la más oculta, la más olvidada: la negritud. La cofradía pone su parte, el ritmo de las Antillas, el beat un tanto jamaicano, un poco africano, un color haitiano. Un cajón peruano, unos timbales, una quijada de burro, un steel pan, eso y más le da un sentido de gozo sabroso. “¡En el Caribe, si que saben mover la cola!” -acota el cantor jarocho- “no como nosotros que apenas podemos zapatear” ¡Sepa la historia! El trasero crece con el movimiento natural. El músculo preferido del caribeño, producto cultural y genético de aquellos lares se combina con el melodioso zapateo contra la tarima. “Como no tengo a quien echarle la culpa, yo se la echo a la inquisición”, dice Gilberto.

“Es tu desprecio alimento de mi amor
Que se acrecenta a tu rechazo cada día
Y a la canción le cambias la melodía
Amor, de amor estoy muriendo…”

El rescate del son jarocho ya pasó; he aquí una música viva que se nutre de otras, fusión que pasa del reggae y hasta del rocanrol. Y si no, nomás tómense esa rolita “Matanga”: swing con jarana y acordeón pa´ sacudir el esqueleto. Y la gracia que nos hace el vocablo jarocho. “Ni ustedes nos entienden” dice el jaranero refiriéndose al chilango incomprendido, “ni nosotros a ustedes, pero como nos divertimos”. Una versión única e impensable de la bamba pone fin a la velada, el mono blanco trajo el fandango renovado al azaroso DF. El son vive, ¡viva el son!



¿De dónde viene Mono Blanco, cuál es el origen del nombre? El Mono Blanco es una deidad de los indígenas popolucas que viven en el sur de Veracruz, en la sierra de Santa Martha, es un mono prehispánico, los cristianos lo confunden con cosas del diablo, pero no tiene nada que ver con eso, es muy anterior a todo eso, y entre sus cualidades más destacadas es que le gusta la música, entonces cuentan que en un tiempo se transformaba en persona e iba a tocar a los fandangos, dejando claro su amor por el arte musical. "Creo que fue un nombre muy atinado, nos ha ido muy bien con él", dice Gilberto.

Mono Blanco - Matanga (2007)



01. Canción del Tajín
02. Malhaya
03. El Ahualulco
04. El Cuarto de Tula/La Candela
05. Matanga
06. La Palma
07. El Chuchumbé
08. Morir de Amor
09. Viejo Malecón
10. Se acaba el Mundo

Gracias a MikeRomo por este post tan interesante y bellamente presentado.

3 comentarios:

ana_xyz dijo...

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A mover "el bote"!

Carlos dijo...

Los álbums "Matanga" y "Arcadio Hidalgo y Mono Blanco" no me gustaron. El primero, Matanga, es como de una búsqueda de fusión muy mal lograda del son de sotavento con uno que otro ritmo caribeño.

Las diferentes vertientes caribeñas de la música africana ya están muy bien definidas. Hay puntos de cercanía, si, pero tienen características que las separan y las hacen únicas. Y no son únicas no nada más por ser haber evolucionado aisladamente sino tamién porque sus raíces son disímbolas. Por ejemplo, el son de sotavento se nota más cercano a la música suave de arpa Djele o Griot Jalis de África Occidental; y el son cubano, por su parte, es más acompasado y se acerca más hacia las percusiones de África Occidental y Central. El golpe del tresillo parece más un golpe de tambor que un rasgueo de cuerda.

Estoy de acuerdo en que la música va evolucionando y, a la vez, tomando elementos de otras culturas pero no es a rajatabla y a la fuerza, sino gradualmente.

Por cierto que Matanga me produjo un ataque de ansiedad terrible que solo pude apagar escuchando al refrescante trineo del arpa de La Negra Graciana.

El de Arcadio Hidalgo está dos dos. Estoy de acuerdo en que debió haber sido una experiencia imborrable para un grupo musical de puro chavalo alternar con un muy experimentado músico. La cosa es que se esperaron mucho para grabar el álbum pues el único detalle de dicho álbum es, precisamente, Don Arcadio. También muy mal en este caso, Mono Blanco, intenté fusionar la frescura juvenil del grupo con un viejito, con todo respeto a la memoria de Don Arcadio, que ya estaba en las últimas.

Gus dijo...

Hola cómo están todos. Resulta que recientemente conocí algunas canciones de mono blanco y el grupo me ha cautivado. Pero es extremadamente difícil (o soy mal navegador) encontrar sus discos disponibles para la descarga. Podrían volver a colgar los links por favor?